HISTÓRICO ACUERDO INTERNACIONAL PARA PROTEGER LOS OCÉANOS

El 17 de enero de 2026 marcó un hito histórico, después de casi 20 años de negociaciones, para la conservación marina: el Tratado de Alta Mar, oficialmente conocido como el Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina en Áreas Más Allá de la Jurisdicción Nacional (BBNJ Agreement), ha entrado en vigor como el primer acuerdo internacional jurídicamente vinculante dedicado a proteger la biodiversidad en las zonas oceánicas que no pertenecen a ningún país.

Como se ha mencionado, con este tratado de la ONU, se marca un avance decisivo en la protección de los ecosistemas oceánicos a largo plazo. Estos espacios abarcan más de dos tercios de la superficie oceánica y concentran más del 90 % del hábitat del planeta si se considera su volumen. Esto se explica por la gran profundidad de los océanos y porque la mayor parte del espacio donde existe vida en la Tierra se encuentra bajo el agua. Además, en estos lugares también se encuentran zonas vulnerables frente a amenazas como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático, y hasta ahora carecían de un marco legal internacional fuerte que regulase su conservación.

¿Qué significa este acuerdo?

  • Marco legal global: Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con normas conjuntas y obligatorias para proteger la vida marina más allá de las aguas territoriales.
  • Áreas marinas protegidas: El tratado permite crear Redes de Áreas Marinas Protegidas en alta mar, lo que podría llegar a incluir incluso zonas clave como la Corriente de Canarias.
  • Impacto ambiental: Solicita la realización de evaluaciones de impacto ambiental antes de autorizar actividades que pudieran dañar los ecosistemas marinos.
  • Equidad y colaboración: Establece mecanismos para el intercambio de tecnología y cooperación científica, especialmente con países en desarrollo.

Para que este tratado entrara en vigor fue necesario que al menos 60 países lo ratificaran, un umbral que se alcanzó en septiembre de 2025. Al momento de su activación, más de 80 países ya lo habían ratificado, entre ellos grandes potencias marinas como China y Japón, consolidando el compromiso internacional con la salud de los océanos.

A partir de ahora, la comunidad internacional comienza a implementar las medidas del tratado y a preparar la Primera Conferencia de las Partes (COP), que decidirá los pasos concretos para hacer realidad la protección efectiva de estas aguas compartidas.

Organizaciones ambientales y gobiernos han calificado el paso como una victoria histórica para la conservación marina y el multilateralismo, aunque advierten que todavía queda mucho trabajo para garantizar que las medidas se traduzcan en acciones reales que frenen la degradación de los océanos.

En conclusión, la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar supone un punto de inflexión en la gobernanza global de los océanos y refleja una creciente conciencia internacional sobre la urgencia de proteger un patrimonio natural común y esencial para la vida en el planeta. Aunque su aprobación representa un avance sin precedentes, el verdadero desafío comienza ahora: convertir los compromisos adquiridos en medidas efectivas, bien financiadas y respaldadas por la cooperación entre Estados, comunidad científica y sociedad civil. Solo mediante una implementación rigurosa y sostenida será posible garantizar la conservación de la biodiversidad marina, la resiliencia de los ecosistemas oceánicos y su papel fundamental frente a la crisis climática global.