¿Qué es el cambio climático?
El Cambio Climático

¿Qué es el cambio climático?

Atendiendo a una de las definiciones que mayor consenso genera, la empleada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés), este fenómeno se define como la «Variación del estado del clima, identificable (p. ej., mediante pruebas estadísticas) en las variaciones del valor medio o en la variabilidad de sus propiedades, que persiste durante largos períodos de tiempo, generalmente decenios o períodos más largos. El cambio climático puede deberse a procesos internos naturales o forzamientos internos tales como modulaciones de los ciclos solares, erupciones volcánicas o cambios antropógenos  persistentes de la composición de la atmósfera o del uso del suelo.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en su artículo 1, define el cambio climático como “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”. La CMNUCC diferencia, pues, entre el cambio climático atribuible a las actividades humanas que alteran la composición atmosférica y la variabilidad climática atribuible a causas naturales.» (Glosario del IPCC WGII AR5 Marzo 2014)

Aunque esta web trata sobre el cambio climático, su objetivo no es solo informar sobre este fenómeno y sus efectos o tratar de convencerte de su existencia, sino enseñarte también cómo puedes mejorar tu calidad de vida variando algunos de tus hábitos. No en vano, siempre será mejor pasear por una ciudad en la que el aire no suponga un problema para la salud o abrir el grifo y disponer de agua limpia y abundante, ¿no crees? Y sí, de esta forma, con unos sencillos gestos, también vas a contribuir en la lucha contra el cambio climático. Porque la solución no depende solo de la ciudadanía, pero también está en la ciudadanía.

Es posible que hayas escuchado predicciones catastróficas sobre lo que ocurrirá a partir del 2050 (por cierto, ¿cuántos años tendrás entonces?), pero creemos necesario esbozar de manera aproximada a qué nos enfrentamos, porque se estima que ese año marcará un punto de inflexión y será entonces cuando el cambio climático comenzará a mostrar sus consecuencias más amargas.

Es importante destacar que el Ayuntamiento de Bilbao, consciente de este problema, ya se ha sumado al proyecto europeo de adaptación al cambio climático RESIN, un proyecto que trabaja en el desarrollo de herramientas que faciliten a las ciudades el diseño y la implementación de estrategias de adaptación climática para sus contextos locales. El proyecto tiene como objetivo comparar y evaluar los métodos que se pueden utilizar para planificar la adaptación climática a fin de avanzar hacia la estandarización formal de las estrategias de adaptación.

¿Cómo se origina el cambio climático?

El cambio climático, básicamente, surge como consecuencia del calentamiento global que, a su vez, es resultado del aumento de concentración de los denominados gases de efecto invernadero en la atmósfera.

No obstante, antes de seguir ahondando en el tema, nos parece conveniente explicar la diferencia entre estos dos términos que acabamos de mencionar: calentamiento global y cambio climático.

Así, cuando hablamos del aumento en el promedio de la temperatura superficial de la Tierra debido a la elevada concentración de gases de efecto invernadero (GEIs), hablamos de calentamiento global. Para que puedas visualizar el efecto de los GEIs, solo es necesario que te los imagines como una manta que cubre el planeta e impide que la energía solar que rebota contra la superficie terrestre escape al espacio exterior.

El cambio climático, es por tanto y tal y como comentábamos al inicio, un resultado del mecanismo anterior y comporta una desestabilización de los patrones climáticos habituales a largo plazo.

¿Y de dónde proceden esos gases de efecto invernadero? Hay dos fuentes principales: por un lado, los procesos naturales relacionados con el metabolismo y la descomposición de animales y plantas, así como los incendios y la actividad volcánica; y por otro, las actividades humanas vinculadas principalmente a la quema de combustibles fósiles (transporte, generación de energía, industria, etc.) o los cambios en los usos del suelo (deforestación).

Uno de los gases de efecto invernadero más importantes y que mayor concentración registra en la actualidad es el dióxido de carbono (CO2), que tiene un origen tanto natural como antrópico. Su concentración atmosférica en la actualidad supera las 400 partes por millon (ppm), siendo al valor más elevado desde 1984, fecha a partir de la cual las mediciones se consideran fiables.

Si tienes interés por seguir la evolución de este compuesto atmosférico, lo mejor es que consultes la página en la que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) comparte las mediciones de CO2 registradas en los diversos observatorios dispersos por el mundo, con especial atención a las instalaciones de Mauna Loa, en Hawai, considerado uno de los centros de referencia.

Como puedes observar, parte de los gases tienen un origen natural, pero esas emisiones naturales forman parte del frágil equilibrio que hace que, en parte, el planeta sea un lugar habitable para la especie humana. El problema viene cuando a la ecuación se añaden toneladas de emisiones de origen humano que la Tierra difícilmente puede asimilar y sumar al ciclo natural. Es ahí donde este delicado mecanismo se rompe, con resultados cuya magnitud aún es imprevisible.

¿Qué efectos tiene el cambio climático sobre la Tierra?

Antes de intentar explicarte qué efectos tendrá el actual cambio climático, permítenos ponerte en situación.

La Tierra tiene aproximadamente 4 500 millones de años (si en un ejercicio comparativo redujéramos este inmenso período de tiempo a un año, la existencia de nuestra especie, el Homo sapiens, ocuparía la última media hora de un hipotético 31 de diciembre). Por tanto, resulta obvio que el planeta ha tenido tiempo de sobra para verse sometido a múltiples cambios climáticos antes de nuestra aparición.

De hecho, algunos investigadores se inclinan por pensar que una serie de cambios climáticos globales provocados por el impacto de meteoritos y erupciones volcánicas fueron justamente los que condujeron a los dinosaurios a la extinción, aunque se trata de un debate que la comunidad científica aún mantiene abierto. La cuestión es que ahora no hay unos reptiles gigantes poblando el planeta, sino varios miles de millones de personas como tú.

Lo que debes tener claro es que el cambio climático no es algo que se limita a un poco más de calor o al deshielo de los casquetes polares con el consiguiente perjuicio para la fauna de la zona. Los problemas que lleva asociados y que posteriormente veremos de forma más personalizada incluyen, por ejemplo:

  • Cambios en los regímenes de lluvias, con inundaciones y sequías en zonas no habituales.
  • Aumento del nivel del mar, lo que conlleva inundaciones en territorios costeros e insulares.
  • Mayor incidencia de enfermedades tropicales transmitidas por insectos que precisan de condiciones ambientales cálidas para prosperar.
  • Posible fortalecimiento de fenómenos meteorológicos tales como huracanes cuya energía está directamente relacionada con el calentamiento del mar.
  • Acidificación de los océanos debido a la absorción de dióxido de carbono (CO2)

El cambio climático podría incluso provocar, paradójicamente, inviernos más fríos en el continente europeo debido a la progresiva ralentización de la Corriente del Golfo, responsable en gran medida del clima del que disfrutamos en estas latitudes, como consecuencia del mayor aporte de agua dulce procedente de los casquetes polares.

Sea como fuere, los efectos del cambio climático aunque las previsiones hipotéticas y los modelos no auguran nada halagüeño.

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