Recuperación de la biodiversidad en la cantera de Artxondoko

Recuperación de la biodiversidad en la Cantera de Artxondoko

Resultados de las Ayudas del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco a la Promoción de Desarrollo Sostenible (Convocatoria 2018).


La cantera de Artxondoko, situada en el barrio de Buia de Bilbao y en el centro del valle del Bolintxu, cesó su actividad de explotación en 1975. La cantera y su entorno, fueron abandonados hasta retomar la actividad como espacio de rellenos de inertes en los últimos años.


Desde el Ayuntamiento de Bilbao y de la Subárea de Medioambiente, se vio la oportunidad de actuar y ayudar a la recuperación de la zona. Esta idea se ha podido realizar gracias al impulso que ha ofrecido el Gobierno Vasco, mediante el patrocinio del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco a través de la convocatoria de ayudas a la promoción de desarrollo sostenible (Línea Patrimonio Natural y Biodiversidad convocatoria 2018 ). Esta idea también apoya al plan de fomentar el anillo verde de Bilbao, con zonas naturalizadas y corredores ecológicos, para que la ciudad integre y contemple la vida que le rodea como parte de la villa.


Gracias a esta subvención, el Ayuntamiento de Bilbao ha llevado a cabo diferentes labores de restauración. La primera fase, consistió en la construcción de charcas para anfibios y reproducción de organismos acuáticos. Con ayuda de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, se han construido tres charcas; una de ellas natural y las otras dos artificiales, con el objetivo de fomentar la biodiversidad y la resiliencia de los anfibios locales. Los anfibios son el grupo que se ve más afectado por las alteraciones del medio. Debido a su fino tegumento y a la poca impermeabilidad que tienen, son muy sensibles hacia los productos contaminantes ya que penetran muy fácilmente en su piel, causando así, complicaciones en sus organismos y su consecuente regresión en las poblaciones. Además, debido al calentamiento global y los periodos más largos de sequía, los anfibios ven secarse las charcas que habitan, sin poder migrar a otras mayores donde el agua permanece, complicando así su dispersión y reproducción (ya que no hay que olvidar que la primera fase de la vida de los anfibios se da en el agua).


A día de hoy, y más de un año después de que se crearan dichas charcas, se ha visto un gran crecimiento de anuros (ranas y sapos) y tritones en el entorno. Es fácil ver como las ranas saltan a las charcas cuando uno se acerca para verlas. Esto no es solo beneficioso para este grupo de animales, sino para odonatos (libélulas y caballitos del diablo), especies de artrópodos de estanques, como los denominados zapateros y distintas especies de aves y depredadores que se acercan a beber o buscar alimento en las especies que habitan estas charcas. En resumen, se ha comprobado fácilmente la efectividad de las actuaciones debido al aumento de la biodiversidad local en un periodo temporal tan reducido. Además esto no solo beneficia a las otras especies animales, sino también al ser humano, con el control de plagas, especialmente las plagas de insectos (mosquitos) que surgen en primavera y verano debido al incremento de temperaturas y que sirven de alimento para muchas de las especies de anfibio.


Pero las labores de restauración del entorno no se han limitado a la construcción de estas dos charcas. Otra de las grandes actuaciones que se ha llevado a cabo, ha sido, la eliminación de las especies vegetales invasoras Cortaderia selloana y Buddleja davidii. El objetivo de esta actuación no ha sido únicamente el de erradicar dichas especies, ya que su eliminación no asegura que no ocurra un rebrote, sino que para compensar los espacios y competir contra estas especies invasoras, se han plantado especies arbóreas autóctonas, como roble, fresno o madroño, que pueden servir de refugio y alimento para las especies animales locales. Al fomentar el crecimiento de estas especies autóctonas, se limita el espacio de dispersión de las especies no deseadas, de manera que su crecimiento se ve reducido a pequeñas áreas en las cuales es más fácil actuar para poder erradicarlas por completo.


Como ya se ha mencionado, los resultados son observables simplemente con acercarse a la zona de intervención, la mejoría de la biodiversidad ha sido muy notable y a día de hoy es un pequeño refugio faunístico y floral de las especies autóctonas del entorno.
Desde la Subárea de Medioambiente estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos a raíz de las ayudas ofrecidas por el Gobierno Vasco. Es por ello, que el plan es continuar mejorado este precioso entorno lleno de vida, promoviendo así el anillo verde de Bilbao y creando caminos verdes y corredores ecológicos que faciliten el movimiento de especies por dentro y fuera de la villa. Porque no debemos olvidar que formamos parte de esta naturaleza que nos rodea y es nuestro deber como ciudadanos y ciudadanas preservar el entorno local tan fantástico que tenemos.

La especie invasora Cortaderia selloana. En el fondo el deposito abandonado que utilizaba la cantera y parte de las charcas para anfibios creadas por Aranzadi.

Las charcas para anfibios y la cantera de Artxondoko de fondo